-No me mires así... ¿No ves lo que me haces? ¿No ves lo que siento? ¿Lo que añoro? ¿Lo que quiero? Te quiero a ti. Te deseo a ti.
No sueltes mi mano. No te alejes de mí. No...
-No entienes qué sucede -negué con mi cabeza-. ¡No quieres comprender!
-¡No! -me abalancé sobre él, aprisionando su cuerpo entre mis brazos-. Tú eres quien no lo entiende -el silencio se adueñó de nuestro espacio-. ¡Mírame! Te quiero....
Una lágrima se deslizó por tu mejilla, una sencilla gota de agua que terminó deteniéndose en mi dedo, que sin control sobre él, había terminado deslizándose por tu rostro.-Pero...
-Bésame. Hazme sentir viva. Quiero poder soñar contigo, con este último beso que... -tus labios se cernieron sobre los míos, impidiendo que siguiera hablando. Presionaban con la ira que tenías acumulada y que querías transmitirme, pero en el instante en el que nuestras lenguas se encontraron, la dulzura hizo su aparición consiguiendo que volvieras a ser mío.
Mío, otra vez.
Propiedad Merche Diolch ©
Ya sé que es un poco antiguo pero sinceramente me encanta.
Me gusta la música (me traslado a mi infancia), me gusta el vídeo y me gusta como tanta gente se puede poner de acuerdo.
Poner los altavoces en marcha y................ os doy permiso para que cantéis :D
Me gusta la música (me traslado a mi infancia), me gusta el vídeo y me gusta como tanta gente se puede poner de acuerdo.
Poner los altavoces en marcha y................ os doy permiso para que cantéis :D
Leyenda, realidad....
Defensor de los pobres o egoísta y ambicioso....
Sea lo que sea, caiga la figura del hombre honrado o siga en las alturas, vuelve una gran historia a las pantallas, OTRA VEZ.
Desde Errol Flynn
A Kevin Costner

O Patrick Bergin

E incluso Disney tuvo su pequeña aportación
Ahora llega Rusell Crowe de la mano de Ridley Scott, dos de los grandes.No sé si estará mejor o peor, si me defraudará o será para recordar, pero os puedo asegurar que una servidora tiene una cita (ya os contaré)
-Me quiere, no me quiere, me quiere… -Mis dedos no paraban de ir desgajando, pétalo a pétalo, la margarita que me regaló. Por qué me la dio, si no quería estar a mi lado, por qué me hizo creer en sus sentimientos.
Tristeza, rencor y una margarita marchita son las únicas compañías que me quedaban.
-Te quiero… -Le miré, esperando una respuesta, pero mis palabras murieron tras el silencio sepulcral que nos rodeaba. 

-Yo… no puedo, no quiero atarme a nadie –Un jarro de agua fría me despertó a la realidad. Una realidad donde me veía engañada. Tanto tiempo viviendo una farsa y no me había dado cuenta de lo que escondían sus ojos.
Él sólo quería utilizarme.
Me había buscado esa mañana en el patio. No había sido casualidad que chocara con él. Yo… que creía que el destino nos había unido, ¡ja!, sí nos había unido, pero para reírse de mí.
-No es por ti. Es que… -La misma frase trillada que siempre había oído en las películas y ahora, el chico que había robado mi corazón, trataba de reutilizarla.
-¡Déjalo! No quiero saber nada más. –Pero era mentira, quería saber una única cosa.- ¿Alguna vez me amaste? –Mis palabras salieron con un leve temblor, transmitiendo todo lo que me daba miedo.
-No. -Con su respuesta consiguió lo buscado, que mi corazón le odiara.
Y ahora, después de semanas. Estaba en el parque al que íbamos después de clase. Mis ojos seguían derramando lágrimas, añorando su contacto. Y yo… sólo esperaba… al destino.
-Beth… -Su voz.
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