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Ya estamos en Abril, el mes por excelencia del Libro.
¡Cómo me gusta este mes!
Este año encima, si ya de por sí siempre he pensado que este mes es especial, tengo la enorme suerte de que Ediciones Kiwi me haya ofrecido un gran regalo.
No puedo estar más feliz de que mi nueva novela se publique el 23 de Abril de 2018 (sí, de este año; sí este mes jijiji...).
Tras la publicación de ¿Quién viene a cenar esta noche?, muchos me pedíais la historia de Víctor, el amigo de Álvaro, y no pude negarme... Por vuestras solicitudes y porque los personajes (este chico es muy especial y Cristina no se queda a la zaga) eran muy insistentes. Así nació ¿Y de postre?, mi nueva novela.
Es peculiar...
La portada da mucha hambre (os lo digo por propia experiencia que cada vez que la veo, salgo corriendo a por algo dulce), pero es que la historia es tan dulce como la misma portada.
Estará disponible en cualquier librería, ya sea grandes o pequeñas, además de plataformas digitales de pago.
Os dejo toda la información por aquí abajo para que podáis saber de lo que os hablo.
Entre nosotros, estoy impaciente por saber lo que os parece ("impaciente" es la nueva palabra favorita de Gaby 😜).
¿Y de postre?
(Merche Diolch)
ISBN: 978-84-17361-05-1
Páginas: 256
Lanzamiento: 23/04/2018
PVP recomendado: 16,90€
PVP recomendado: 3,99€
Para Cristina hay dos cosas importantes en su vida: la tranquilidad que le proporciona su hogar, su refugio, donde se esconde cuando el día a día le supera, y su trabajo…
Es dueña de una empresa en crecimiento de catering, Dulce y Salado, donde poco a poco está alcanzando sus sueños y donde la única pesadilla que se encuentra es la socia que su padre le ha impuesto. Una mujer que aparece poco por la oficina pero que trae bajo el brazo los contactos y el dinero necesario para que sigan llegando clientes.
Un mundo que Cristina tiene bien sujeto y atado, donde pasan las horas sin desequilibrios hasta que aparece él… Víctor.
Su vida cambiará. Los muros que la fijan comenzarán a desmoronarse y el blanco y negro que la envuelve, tornarán al multicolor cuando las risas verdaderas lleguen pisando fuerte.
¿Logrará Cristina dejar atrás todo lo que la ata? ¿Conseguirá tomar las riendas de su vida? ¿Comenzará a vivir?
Nos leemos 😍
Hace ya unos días, bastantes días, tuve la oportunidad de ir al cine con Gaby y pudimos disfrutar de una gran película.
A estas alturas seguro que la mayoría ya la habéis visto pero si no ha sido así...
¡¡A qué esperáis!!
Os recuerdo que por Twitter subo de vez en cuando mis impresiones, opiniones o desvaríos de la última película o serie que haya visto. Me encontráis como @MercheDiolch
Nos leemos 😍
El 2018 ya ha llegado.

En esta ocasión, a diferencia que otras veces, me he propuesto no echar la vista hacia atrás porque, aunque ha sido un período de grandes logros y descubrimientos, lo mejor está por llegar.
He vivido, he llorado, he reído y he disfrutado cada segundo de este año que hemos dejado.
He conocido a grandes personas que siempre estarán en mis recuerdos, he asistido a eventos increíbles que ni de lejos esperaba acudir hacía años y he soñado...
Y sigo soñando!!!
Nada es imposible de alcanzar y todo está por llegar.
Quizás un cambio de rumbo, propósitos que hay que conseguir y la única forma que existe para hacerlo es: trabajando.
Tenemos por delante un año completo lleno de posibilidades.
Nos leemos 😍
Estamos acabando el mes de marzo y mi vida últimamente es un no parar de fechas que vuelan, citas a las que debo llegar y personajes que se pegan por ocupar el lugar que le corresponde.
Un mes de marzo en el que ha visto la luz Para Regalo, en palabras de los lectores que ya la han leído: una historia muy romántica, dulce y que consigue que no desaparezca la sonrisa de tu rostro en toda la novela, dejando una sensación de felicidad al llegar a la última página.
Y a mí, como comprenderéis, me llena de satisfacción y orgullo —acabo de sonar muy presidente jajaja...— que me contéis todo esto porque eso es lo que pretendía...
La vida es un completo caos pero son las pequeñas cosas con las que nos cruzamos las que consiguen hacernos feliz y los libros, por suerte, logran que nos abstraigamos de lo que nos rodea.
A veces simulamos que somos esos protagonistas que viven miles de aventuras y otras, meros observadores de las historias que protagonizan, pero en el fondo conseguimos que alejarnos de nuestro día a día que, a veces, se hace cuesta arriba.

A veces simulamos que somos esos protagonistas que viven miles de aventuras y otras, meros observadores de las historias que protagonizan, pero en el fondo conseguimos que alejarnos de nuestro día a día que, a veces, se hace cuesta arriba.

Y si encima al leer conseguimos ser felices...
Creo que no podemos pedir más.
Por mi parte, soy muy feliz por todos los mensajes, comentarios y opiniones que me estáis haciendo llegar. Por la tan buena acogida que está teniendo Para Regalo y que solo, desde mi humilde posición, puedo devolveros con un GRACIAS SINCERO.
GRACIAS
Y después de esta entrada nube de algodón de azúcar desde donde me encuentro, desde que se publicó la novela, os abandono para esconderme en mi cueva que hay más historias que cerrar para que puedan ver la luz pronto.
Nos leemos 😍
Y si hablamos de ese mundo desconocido llamado LAS MAMIS...
Con la llegada de un
niño a la familia, no sé bien la razón, se multiplican los miles de consejos u
opiniones de gente cercana y no tan cercana, que con todo su buen haber buscan
facilitarte la vida. No voy a entrar a detallar algunas de las cosas que te
llegan a sugerir o la contraposición entre unas y otras porque no es momento de hablar de ello pero... todo se andará.
En este caso, me llama la atención, como nadie y digo
NADIE, te menciona esa jungla urbana a la que debes hacer frente cuando tu hijo
comienza a relacionarse con otros niños, los días de colegio, las
extra-escolares o los cumpleaños ofrecen una variedad de caras y nombres nuevos,
y comienzas a plantearte si todavía estás a tiempo de estudiar Relaciones Diplomáticas.
¡¡¡VIVAN
LAS RELACIONES DIPLOMÁTICAS!!!

Por suerte o por desgracia, el que tu hijo se haga mayor
y con ello, conocer otros niños, supone que tú, sí, TÚ, debes relacionarte con
otras mamás y papás... y es cuando entras de lleno en un safari urbano o el mal
llamado "grupos de mamis" —no sé muy bien la razón por la que siempre
somos mayoría las féminas. Habrá que realizar un estudio sobre ello.
Es en estas ocasiones cuando la mamá novata —esa eres tú—
descubre que los documentales de la Dos han cruzado la pantalla de la
televisión, para asentarse en el parque de juegos o en la puerta de los coles toda
clase de «animales salvajes». No sé si recomendar que os pongáis una armadura
tipo me resbala todo o un escudo
invisible a lo Iron Man —no sé en realidad si este súper héroe tendrá uno de
estos instrumentos #FacilítameLaVida pero como tiene un montón de chismes,
puede que sí— para lidiar con esos grupos donde por obligación o gusto, te
tocará convivir algunos añitos —hasta
que tu hijo te diga: Mamá, quédate en casa que yo he quedado con mis amigos.
Pero volvamos al momento parque.
Nada más llegar, te posicionas en un lugar estratégico.
Sola... —tu hijo ya se ha marchado a jugar con los otros niños, dejándote sola
ante el peligro—. Sin prismáticos que puedan ayudarte a saber a qué grupo es
mejor acercarse o alejarse —OJO, diseñadores del mundo: si los prismáticos los hubiera
de lunares o con raya diplomática podría ser un gran complemento de vestuario—.
Miras a un lado y a otro con disimulo, buscando una cara amiga pero no la
hallas. Es en ese momento cuando decides sacar el móvil y así disimular mientras
las diversas opciones bailan en tu cabeza: confraternizar con el resto de las
mamis o quedarse en una esquina, vigilando a tu niño, a salvo...
Miras con disimulo para un lado y observas uno de los
corrillos, donde un grupo heterogéneo de mujeres asienten embobadas a las
palabras de una de ellas que, por lo que supones, debe ser el líder. Deducción
no muy complicada cuando casi todas las allí presentes llevan el mismo corte de
pelo de esta, acompañado de ese tinte entre rubio y castaño que tanto se luce a
una determinada edad, y las vestimentas no se alejan de unas a otras.
Estás ante la manada de
leonas.

Dos metros a la derecha de ellas, observas una segunda opción
de compañía por la que tampoco te sientes muy atraída. Entre risas y risas, se
arremolinan entre ellas, cotilleando la última novedad o criticando el nuevo
corte de pelo de su vecina. Ese grupo de mujeres que siguen creyendo que tienen
veinte años y que tontean con cualquier animal que les mueva el rabo.
Son las hienas, casi en
extinción pero las pocas que hay se hacen notar.

Tu interés por congeniar con ellas decae a pasos
agigantados cuando observas como la risa de la mayoría del grupo se parece más
a la de un papagayo que a la de un ser humano.
Quizás una buena opción sería
sentarse en el banco más cercano al parque. Desde el que podrías vigilar a tu
hijo sin llamar mucho la atención, buscando la compañía de un grupo tan
reducido como el que está sentado en él ahora mismo, pendiente de su progenie.
Avanzas un par de pasos, con intención de ocupar el único reducto de madera libre que queda, cuando una mamá salta a gran velocidad por encima de ti y se sienta en el que iba a ser tu sitio. Todas se saludan con una tímida sonrisa y devuelven su atención hacia los niños que juegan en el parque, sin compartir ninguna palabra más.
Tus pasos se detienen y decides que es mejor retroceder
hasta el lugar en el que te encontrabas porque convertirte en avestruz no es lo
que te apetece ahora mismo.
Para morirse de
aburrimiento mejor quedarse sola.

El interés por tu viejo móvil vuelve a acrecentarse y
piensas que quizás, aunque no quieres que tu hijo te vea todo el día colgada a
ese artefacto, lo de whatsappear con
tu amiga del alma pueda ser una buena opción, aunque la desilusión por
encontrar esa mami gemela, que pueda acompañarte a lo largo del crecimiento de
tu hijo, se asiente en tu corazón.
Te resignas a esa nueva vida cuando un HOLA te sorprende.
Miras al lado derecho y ahí te encuentras a otra mamá que está sola, como tú,
que te sonríe y con la que comienzas a hablar.
La vida avanza y con ello la
evolución del ser humano —oye, qué bonito me ha quedado esto.
Puede que esa sea la señal.
Puede que tu nueva amiga y tú
terminéis originando una nueva manada y la jungla te dé la bienvenida.
Puede que ese sea el
comienzo de una gran amistad.

Nos leemos.
¿No os ha pasado alguna vez de gustaros algo con locura para con el tiempo llegar a aborrecerlo?
La vida misma es una evolución

Cambiamos de gustos alimenticios
Cambiamos de gustos musicales

De pronto si adorabas las películas de acción, ahora prefieres las románticas.

Tu círculo de amistades va variando, hay gente que se queda a tu lado pero otra va desapareciendo (en ocasiones para mejor).

Puede que te gustara vestir de color negro y de pronto descubres que el rosa bien combinado te queda genial...
Lo confieso, esto me ha pasado...

Libros o autores que adorabas y ahora te preguntas qué viste en ellos.

Y al hilo de esto último, literatura que evoluciona al mismo ritmo que los lectores, adaptándose a ellos y creando nuevos géneros o subgéneros. ¿Nuevos o siempre han estado ahí?
La forma de promocionarse, y aquí me lo llevo al terreno del autor. Y es que antes con salir en blogs, webs o si tenías suerte de que algún medio de prensa se fijara en ti era suficiente pero ahora el escritor debe buscar que su novela se vea más y para ello hace multitud de presentaciones, concursos de sus libros, abre un blog, se apunta a cualquier evento o abre un canal de youtube o...
Lo confieso, acaba de ocurrírseme la idea de subir cada semana un vídeo al Facebook. Ya que esta red social nos da la oportunidad de transmitir en directo y luego guarda los vídeos, por qué no usarla. Y me he lanzado. Cada semana os subiré un vídeo donde responderé a las preguntas que hagáis, curiosidades que tengáis o cualquier cosa que os pique.
Podéis seguirme en la página de autora que tengo en Facebook PINCHANDO AQUÍ
Pero retomemos la entrada que está muy interesante o por lo menos eso me parece jajajaja...
La vida es una evolución y aquí me estoy repitiendo pero es la verdad. Ya lo estudiamos en el colegio con Darwin y lo que le costó a este hombre que lo entendieran sus congéneres.

Os preguntaréis que a qué viene esta entrada pues...
Vale, ya sabéis que de vez en cuando tengo que cubrir el espacio del blog (ains... ¡qué paciencia!) pero también a que me apetecía saber de vosotros.
¿Habéis cambiado mucho a lo largo de vuestra vida? ¿Os gustaba algo que ahora no podéis ver?
Por si os animáis, yo os dejo varias cosas personales:
1. Me gustaba mucho el fútbol, tanto que iba hasta a los entrenamientos. Ahora... algún partido puede caer pero me despisto hasta de verlo.
2. Vestía de negro riguroso, ahora ya en mi armario hay más variedad de colores (hasta chillones).
3. No me separaba de las lentillas pero ahora... no me separo de mis gafas.
¿Has cambiado?
Nos leemos.
Hace muchos, muchos, muchos días que llevaba sin pasar por aquí y no tengo perdón pero sí EXCUSA...

EXCUSA porque ando encerrada escribiendo la segunda parte de Encrucijada.
Ains... mira que me gusta esta historia
Ains... espero que os sorprenda
Ains... la semana pasada me enseñaron una cosa preciosa
Ains... lo mejor es seguir escribiendo y acabar con tanto Ains...

EXCUSA porque he terminado una novelita corta que espero podáis ver pronto.

Ains... que potita ha quedado.
Ains... él es tan dulce.
Ains... espero que os guste.
EXCUSA porque aparte Gaby, mi peque, está para comérselo y quiero pasar el mayor tiempo posible con él.

NOTA: el tiempo pasa muy deprisa y es mejor vivirlo cada segundo a segundo.
EXCUSA porque también he andado de aquí para allá promocionando Encrucijada.

Ains... mira que dije que no me movía más pero las Ferias de Libro mandan.
Ains... qué alegrías me están dando Ninox y Gabriel.
Ains... creo que regreso a escribir la segunda parte a la de ya.
Inciso: ¡¡¡Ya hay título!!!
Doble Inciso: ¡¡¡Ya hay portada!!!
Nos leemos.
Y por fin es viernes...

Si os soy sincera esta semana no sé muy bien si se me ha hecho larga o corta... Un sin sentido, lo sé, pero como me rodean muchos últimamente no voy a darle vueltas.
Es viernes y con él comienza el descanso... Para algunos...
Yo seguiré delante del ordenador, a ratos —los ratos que Gaby me deja.

O seguiré leyendo la última novela con la que estoy. Me tiene obnubilada, absorta por completo, es... ADICTIVA.

Y ahí viene el problema, la adicción ocasiona que no preste atención ni al teléfono cuando suena.
Ni a la charla que acompaña los ratos de "ocio".
Ni cuando... Venga, os lo cuento pero es un secreto. ¿Sabéis ese momento en el que estáis tomando la sopa y la cuchara nunca llega a la boca? Pues así estoy yo...

Reconozco que soy adicta a muchas cosas y algunas ya las conocéis como:
1. Los libros... He decidido entrar con una venda en los ojos en las librerías para no comprar ninguno más.

2. Al chocolate... Ummm... ¡Chocolate! Estoy en tratamiento todavía y no sé cómo me lo quitaré de encima.

3. A las chuches —lo sé, ya tardaban en salir a la luz—. Confieso que sigo comiendo pero que mi estómago ya no admite tantas como comía antes...

Esto me lleva a pensar que si quizás me atiborrara a todo lo que soy adicta, mi cabeza terminaría aborreciéndolo...
Quizás...
¿Vosotr@s que creéis? ¿Tenéis alguna adicción?
Nos leemos.
Este fin de semana está siendo algo nevado, helador, en definitiva: frío.
Y el frío ayuda a...
Pedir comida china y es que cuando estás tirada en el sofá, bien arropadita por una manta, viendo la tele, leyendo un libro interesante o cotilleando por internet, tenéis que reconocer que no apetece mucho ponerse a cocinar.

De esta conclusión podemos deducir que tampoco es que nos apetezca mucho ponernos a hacer las tareas cotidianas de la casa y es que siempre se estará bien, como os señalo en el párrafo de arriba, tirada en el sofá.

Pero... porque siempre hay un pero, no podemos olvidarnos de algo imprescindible: si quieres pasarte todo el día tirada/do en el sofá estaría bien que llenaras la despensa de chucherías varias. Los regalices, chuches, patatas fritas, palomitas, chocolate, etc... están muy bien –por daros una idea.

Luego, si decides que te aburres porque siempre puede suceder que tanto estar "tirado en el sofá" puede terminar cansándonos, puedes optar por:
Pasear por el campo –recuerda que hace frío por lo que abrígate muy bien.

Puedes quedar con los amigos para tomar algo, comer o lo que se tercie –como hace frío también puedes dar la opción de que vengan ellos a casa.

Puedes realizar la visita familiar –no es por insistir pero recuerda que hace frío y siempre existe el teléfono. Ya habrá un mañana para hacer esa visita.

Puedes...
Puedes...
Puedes...
Que digo yo que como hace frío y estamos un poco vagos –un poco, no un mucho que luego vienen las confusiones– siempre podemos tirarnos al sofá, rodeados de nuestros seres queridos y cercanos –esos que viven en casa contigo– y ponernos a ver una buena peli.

Pasad un buen fin de semana aunque haga mucho frío.
NOTA: Reconozco que esta entrada puede no tener mucho sentido o ninguno pero me he dado cuenta que tenía que actualizar el blog por lo que os ha tocado leer sobre mis "chorradas" varias.
Nos leemos.
Cuando te pones delante del ordenador con intención de escribir puede ocurrir dos cosas:
1. Que las Musas estén con ganas de trabajar y por tanto no quieras saber ni siquiera del teléfono.

2. Que la inspiración escasee y hasta el vuelo de una mosca consiga atraer tu atención.

Nota: ¿Os habéis dado cuenta de la variedad de colores de una mosca?
Es en esas ocasiones, en el último punto, es cuando hasta te encuentras con ganas de limpiar, de ordenar y de hasta de ir a comprar en mitad del diluvio universal el suavizante para lavadora –aunque te queda más de la mitad.

Relees lo que llevas escrito, más por nada para que no cambies de color de ojos al protagonista masculino o que termines cambiándole de nombre al personaje femenino –os lo juro que sucede.

Es en esos momentos cuando piensas y si en vez de escribir una histórica me aventuro con una contemporánea... y si en vez de que sea un relato me atrevo con una historia larga porque...

Si nos ponemos serios la historia lo merece...
Pero ponerse serios es:
1. Aguantar delante del ordenador más de dos horas, caiga quien caiga.
No me vale de excusa que me digáis que el vecino de arriba os está inundando el baño. Mirad el lado positivo, ya tenéis la piscina que queríais.

O que de pronto os ha dado un calambre en la mano... ¡A escribir con la nariz!

Rutina
Rutina
Rutina
Si escribes todos los días una hora, dos horas, eso es lo que hay que hacer y no vale que tu actor o cantante favorito esté aporreando tu puerta porque quiere quedar contigo –por soñar que no quede–, si quiere estar contigo esperará.
Es complicado, el mundo de las Musas, y la prueba está en que en vez de estar escribiendo sobre Falco y Feles, o sobre Marta y David –estos últimos todavía no los conocéis– ando aquí, delante del ordenador, para escribir esta entrada y así aprovechar para deciros
HOLA

NOTA: ¡Qué ganas tengo de ver Deadpool!
Nos leemos
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